Narrativas Borrosas. Exposición del Museo La Neomudéjar virtualizada en colaboración con el CCECR

Horario

Exposición Virtual

El proyecto navega entre tiempos, espacios, memorias, conflictos, posos, denuncias, preguntas, debates… entre lo personal y lo público, entre lo enseñado y lo aprendido, entre lo establecido y lo cuestionado, entre la imagen y el sonido, entre lo textual y lo simbólico, entre lo real y lo virtual.

Las imágenes mismas son fenómenos a la vez fugaces y permanentes y el hecho de que todas esas imágenes persistan, vehiculan la memoria. Si desmitificamos el concepto de arte, podemos afirmar que su función es la de generar interrogantes.

Los proyectos aquí presentados pueden leerse de forma horizontal -línea temporal-, vertical -pliegue y orden implicado- y transversalmente -narrativa múltiple-.

Fran Brives y Néstor Prieto, co-directores Museo La Neomudéjar.

Para un recorrido 360 ingresa aquí: Narrativas Borrosas 360

Para ver en detalle los objetos en 3D ingresa aquí: Detalles Objetos

 

 

Diálogos inesperados

Diálogos Inesperados es un proyecto difícil de catalogar. Por sus dibujos, troqueles, cosidos y lenguaje intermedial. Por sus textos, entre la ficción y el ensayo. Por su encuadernación, entre el libro y el cuaderno (nace de forma manuscrita íntegramente en tinta china) podríamos catalogarlo como ‘libro de artista’. Diálogos Inesperados es lo que ES, sin poder catalogarlo con exactitud al igual que su autora, siempre posicionada en el ‘ENTRE’, en el espacio intermedio entre la música y la plástica, el arte y la tecnología, el objeto analógico y lo digital, la escritura y la imagen.

 

 

‘Diálogos Inesperados’ es un libro de artista numerado con una tirada de 150 ejemplares en su primera edición 2019. Está realizada en impresión digital en papel verjurado de 160gr. Las imágenes escaneadas del manuscrito original han sido trabajadas en cada ejemplar con cosidos y troqueles por parte de la artista y se incluyen, así mismo, tres intervenciones dibujadas a mano. La tipografía elegida es la American Typewriter manteniendo la maquetación original de los textos originales. La encuadernación en wire-o mantiene así mismo el formato de cuaderno como el manuscrito original. Se empieza a imprimir en diciembre de 2019 y termina de encuadernarse en marzo 2020 con motivo de la exposición individual de la artista: ‘Narrativas Borrosas’, en el museo La Neomudéjar de Madrid.

 

Palimpsesto en la memoria

Cajas de luz realizadas con objetos del recuerdo, del pasado, del vaciado del hogar. Este proyecto está vinculado a la novela del mismo nombre aún sin publicar y en fase de corrección.

El proyecto abre, quiebra, dibuja, narra, traduce, transgrede… la exposición en sí y, por tanto, las distintas narrativas que se encuentra el visitante en la exposición.

Consta de cuatro piezas, ‘Otoño’, ’Carver’, ‘Apacheta’ y ‘Madeja’.

 

 

 

1993, 1968

1993, 1968, 1978, 1990… es un recorrido poético personal entre puntos de inflexión y entre dos idiomas (Alemán-Español) que se repiten, al estilo de canon y en homenaje a J. S. Bach, en su construcción.

Video autobiográfico realizado en la HfG (Karlsruhe-Alemania) en 1993 y que propone un cierre recursivo con la obra ‘Palimpsesto en la Memoria’ y, a su vez, con el uso de la sala en la Neomudéjar (24 h/365 días trabajadores de mantenimiento de las vías).

Palimpsesto de idiomas, de tiempos y lugares que se solapan.

 

Rizoma Sonoro

El viaje como trayecto, como huella, como proceso a través del sonido, de los encuentros, de los diálogos solapados, plegados, convertidos en un rizoma sonoro que muestra un palimpsesto de voces, de personajes, de sonidos imposible de separar unos de otros, convertidos en maraña de un todo improbable pero posible.

Voz, solapamiento y mundo sonoro como materia.

 

 

 

Narra2

Narra2 es una serie de piezas que se conjugan entre el objeto y el libro, entre lo visual y la narración, entre lo que somos y de lo que somos.

Nos movemos de nuevo de forma recursiva, solapada. Un pliegue del que parece no podemos escapar. Pero de esto también parte la pieza, de esas programaciones subliminales que se insertan en nuestro ser. El olvido como recuerdo. La memoria como ventana. El tiempo cristalino que reemplaza el objeto, ‘borrándolo’ continuamente y creándolo de nuevo, su descripción lo descompone y multiplica a su vez sometiendo una relación especial entre la memoria, su evocación, y la percepción de lo que observamos.

 

 

Kintsugi

Kintsugi documenta en video los cuadernos, del mismo nombre, realizados en tinta china, troqueles, cosidos y otros materiales. Dibujar es un acto de memoria. No puede sino realizarse a diferentes velocidades dependiendo de la necesidad de recuerdo o de olvido.

El proceso de la tinta china provoca además una segunda velocidad en el proceso, su secado, su tiempo, la profundidad del negro.

Podríamos decir que dibujar, escribir, componer o pensar es pasear por la memoria, trazar una ruta que elimina la secuencialidad del camino físico y que nos proporciona la posibilidad de dibujar experiencias polifónicas con otros caminos y otras experiencias.

 

 

 

 

Kῡ

Encontrando el vacío ocupado

El proyecto nace entre 35 mm. Diseccionar un espacio cuya escala no te pertenece, es como ubicarte en un panóptico, en un Aleph de un mundo que no puedes controlar y cuyas reglas reestructuraran el lenguaje, la sorpresa, la ensoñación, la narrativa.

La capacidad de interpretar se diluye. El punto de vista, como sitio o lugar, carece de importancia y su escala inhibe la posibilidad de que el punto de estar tome así mismo presencia.

La escala muestra una relación y dicha relación está trasmutada. El detalle se convierte en protagonista y la herida en liberación. Adentrarse en el submundo de la escala nos devuelve un nuevo orden implicado (Bohm), un lugar donde volver a ver la misma cosa pero desde un nuevo no estar.

 

 

 

El paseante de la memoria

Navegación 3D virtual interactiva por espacios de la memoria. Éstos son lugares remotos, almacenados en el olvido y traí-dos aquí de una forma ‘virtual’. Imágenes panorámicas nos permiten revivir esos espacios con nuestro propio movimiento.

El paralelismo entre el espacio ‘real’ y el del recuerdo se mantiene en su recorrido, en su paseo, en su transitar.

«El orador tras haber fabricado en su mente determinados lugares -reales o imaginarios- y de haber alojado en ellos determinadas imágenes a las que asocia lo que quiere recordar, no tiene más que darse un paseo por tan espectral ciudad y pedir en cada sitio -como quien va de compras- lo que allí ha confiado»

[G. BRUNO]

 

 

 

Sounded notebook

Sounded Notebook es una intervención sonora partiendo de las piezas ‘Kintsugi’ cuya materia, contraste, disposición, troqueles, etc. constituyen los parámetros sonoros que definen la partitura.

La obra gráfica se convierte en partitura diluyendo así las fronteras entre las distintas artes para acercarse más al concepto de arte total wagneriano. No es la visualización del sonido ni la sonorización de la imagen. Lo que Sounded Notebook nos presenta es, sin embargo, un encuentro para plantear preguntas, para favorecer los aspectos sinestésicos del arte favoreciendo así el diálogo entre los elementos visuales y sonoros.

Es la búsqueda del multifónico, de lo que no está y puede crearse, de lo que nace en ese espacio intermedio, en ese conjunto difuso, en esa porosidad.

 

Paisajes en conserv­<a>cción

Paisajes en Conserv<a>cción es un proyecto crítico a las políticas medioambientales y gentrificaciones estipuladas en determinadas comarcas.

El proyecto consta de cinco elementos que lo dibujan: ‘Raíces’, ‘Ku’ (Vacío), ‘Foco’, ‘Resiliencia’ y ‘Mensaje en una botella’. Estas piezas, también presentados en tarros de conserva, presentan el proyecto principal en dónde se muestra los ingredientes que alimentaron los trece días en los que tuvo lugar el incendio.

 

 

Falsa ecología

Falsa Ecología v.2 es una instalación re-activa. Marea simulada y un falso reciclaje.

La pieza colocada en el centro de la exposición teje narrativas con el resto de las piezas aunándolas y resquebrajándolas a su vez.

El origen de la pieza en el reciclado del abuso del papel en las numerosas votaciones legislativas, así como alimentos cotidianos, derivan al confrontarse con el tinte negro en un simulacro de marea negra que vehicúla y construye un cúmulo de circunstancias que van dibujando y definiendo la pieza final.

 

 

Paisaje encerrado

Paisajes Encerrados es una serie de piezas en torno al paisaje como contemplación, como tiempo que se paraliza y que precisa de una intención de crearlo dada la dificultad de acceder a su visión. El objeto, caja, pieza, es en sí un elemento que abriga un paisaje que en nada tiene que ver con su contenedor. La obra es lo que, a primera vista, no puede ser visto y ha de ser descubierto.

Como en ‘Étant donnés’ de Duchamp, los paisajes sólo pueden ser observados a través de un orificio y como en todo paisaje, la pieza sólo existe realmente si existe la contemplación y, como dice Argullol, «contemplar es ver el alma de las cosas. Incluso si se trata del vacío.»

 

 

 

Gota. Small data

El proyecto Gota. Small Data pelea contra el big data y la representación gráfica de cifras de contagios y muertes durante la pandemia del COVID-19 del 2020. Éstas crecen y solo el color distingue unas y otras. Negro para contagio. Rojo para muerte.

Cada gota es una persona pero la tela se comporta como el sistema y no puede asumir más que las primeras y el resto caen abajo. Las que no se pueden asumir. Las que no pueden ni tan siquiera ser representadas.

La tela no cala más.

Caen sobre Huella.

 

 

 

Confinamiento

Es leyendo a Bifo y entiendo lo que está ocurriendo y comienzo a trabajar en el silencio. Nace Confinamiento: una serie de piezas donde la primera impresión es la de estar encerrado. Casi como los paisajes.

Cuadros, barrotes, marcos. Pero cuando observas el primero de ellos, con el que nace la serie, te das cuenta de que no tiene delante ni detrás. Fluye en todas direcciones y en la parte superior está fuera de marco. Un poco esa sensación de libertad que siento en el confinamiento frente a las ideas que refleja la mayoría. sobre los fakes y las imposiciones. Sobre el valor del yo y de la otredad a su vez.

Sigue pidiendo que las trabaje. El objeto parece llamar y nace la segunda pieza saliéndose del volumen del cuadro y convirtiendose en caja. Una falsa caja que tampoco está cerrada. Me fijo y veo, menos peso pero más volumen.

Eso lo dice todo.

 

El no espacio

La obra de Sylvia Molina nos enfrenta desde el inicio a un camino, al recorrerlo existe de antemano una sensación sacra. La misma que cualquier músico intuye al abrir un libreto. La primera de las observaciones tiene que ver con el clave bien temperado, ante los ciclos que tenemos por delante Sylvia nos alerta de preludios y fugas que pueden resonar en nuestros cerebros si permanecemos alerta.

Esta Narrativas Borrosas se compone afectada por algún Aria de Johann Sebastian Bach. Su arranque es pausado, andante, el paso incita a una cierta majestuosidad al acceder a la sala, pese a tener que inclinar la cabeza para no ser ungido por el Gota. Small Data Una suerte de pelea contra el big data y la cifra de contagios y muertes del COVID que nos sitúan ante una obertura siniestra que cuando menos, augura la necesaria alerta con cada paso dado.

No quiero hablar de las obras que ya se aluden en otros textos, pero sí de la arquitectura armónica de los silencios y los vacíos. Narrativas borrosas ofrece una no linealidad para el descubrimiento, incluso en la opción virtual de el paseante en la memoria, alude ya a la no temporalidad y al no espacio. Es por ello que las ausencias que van a contrapunto con los sonidos que reverberan a diferentes frecuencias, impiden una clara sincronía entre el visitante y la propuesta. Sylvia Molina juega con el visitante como si fuese Alicia, el banquete podría estar sobre la mesa de falsa ecología.

Es precisamente en esta ausencia de sincronización y de lecturas capeadas, a veces ocultas, a veces olorosas, otras sonoras, crean una matemática cercana a la cábala indescifrable que sólo en las pausas de los atriles con textos explicativos nos ofrecen un respiro.

El resto del recorrido pasa por arbitrar el enfoque, observar el minúsculo detalle y permitir que la escalera que conduce al vacío ocupado KU, no nos debilite. La memoria afecta si escudriñamos en las conexiones neuronales. Propongo el vacío como la Ítaca necesaria para repensar la obra de Sylvia. El mito de los héroes, siempre pasa por el viaje, por el camino andado, incluso contra los dioses como es el de Ulises. Es quizá el conjunto de esta exposición de vacíos, lo más cercano a la laguna estigia, ese mar del olvido donde las memorias de disipan, los recuerdos asisten y de inmediato desaparecen. Recorrer las obras de Sylvia, con sus espacios, sus frascos encriptados, las cápsulas de memoria, por momentos disconexas pero abocadas a conectarse con los hilos de Ariadna que asoman tímidos desde territorios oblicuos en el campo de la exposición.

Ese sutil intento de restauración neuronal, de arquetipos sonoros que bailan fruto de un calderón y reconectan con un pianissimo in crescendo que enuncia la siguiente frase musical. Así es como operan los vacíos de esta exposición, con cada alejamiento de una obra, surge la oportunidad de reconectarse con quizá la antepenúltima observada. No hay una pauta, no existe un colofón, todo permanece circundante, elíptico.

Recorrer el viaje propuesto por Sylvia Molina obliga a bailar entre las piezas, según la obra podrías pasar de un Rondó, a un Minué. Algunos de los pasos exigen reverencias, como paisajes encerrados, otras genuflexiones para la obra 1993, 1968, 1978, 1990… pero lo que no permanece inmóvil son los estímulos. Por veces postural, cada obra exige un enfoque, agacharse, mirar arriba, subir, bajar. Esta tabla casi aeróbica obliga al cuerpo a gestionar otra manera de pensar, la memoria sobreviene por los olores, las posturas corporales, la música. Digamos que visitar la exposición es cómo abrir un libro al azar, por veces sentado, por veces agachado, o tumbado. Así se trabaja la creatividad, el libro exige atención, concentración y cuidados. Esta instalación es un libro abierto, tal vez más una partitura que un libro, aunque los sonidos que nos arranque no vibren armónicos sino disonantes como son las huellas de una memoria afectada.

Francisco Brives, director del Museo La Neomudéjar

 

Sylvia Molina

Doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es profesora de arte y nuevas tecnologías en la Facultad de Bellas Artes de la UCLM (Cuenca).

Desde los años 90 investiga y desarrolla proyectos enfocados al área de la interacción creando e investigando en proyectos visuales y sonoros. Podría resumir su trabajo actual en base a 3 puntos.

El primero de ellos respecto al concepto del Flanêur en base a nuevos conceptos de espacio y tiempo (D. Bohm). Estos intereses van de la mano del grupo de investigación Fuzzy Gab .4 en donde investiga en un punto fundamental de su investigación: nuevas interfaces gestuales. Y en tercer lugar la ‘Educación Líquida’; es decir la lógica Borrosa (Zadeh) y la Modernidad líquida (Bauman) acerca del conocimiento y nuevos paradigmas educativos: proyecto FMoLE (Fuzzy Map of Liquid Education) en colaboración con varios países europeos.

En su faceta literaria, ha escrito varios libros (fase de edición) que versan entre el libro de artista y el ensayo. Entre la propuesta gráfica del Kintsugui (cuadernos en tinta china, troqueles y cosidos) y el micro-relato que dialoga con el poema.

Algunas de sus estancias más destacadas han sido en el ZKM de Karlsruhe (D), Empresa Riverbed para el proyecto Robert Wilson en la ciudad de Nueva York, así como en el i-DAT de Plymouth (UK).

Así mismo ha expuesto y dado conferencias y participado en conciertos en España, Alemania, México, Portugal, Polonia, Eslovenia y Rumanía.

Website: http://www.sylviamolina.net/

Instagram: @sy.molina

Youtube: https://www.youtube.com/playlist?list=PLPYe8Tk9bgq67AZU-ZXBcDLK2ff7mix6l

Organizamos con:

Exposición del Museo La Neomudéjar virtualizada en colaboración con el CCECR